Mesopotamia: cuna de la civilización

Mesopotamia: cuna de la civilización

No se puede hablar del comienzo de las civilizaciones contemporáneas, sin mencionar a la primera cuna de todas las que se han fundado en la historia de la humanidad, la importantísima cultura de Mesopotamia.

Se le ha acuñado el término de la “cuna de la civilización”, debido a que los vestigios que han encontrado los arqueólogos durante las excavaciones realizadas de dicha cultura, datan hasta hace más de 4 mil años atrás. Los aportes que ha ofrecido al continente asiático y el resto del mundo, son bastantes y de gran relevancia. Si quieres saber un poco más sobre el tema no dudes en quedarte con nosotros. Aquí te explicaremos cómo fue, su origen, ubicación, religión y muchísimo más.

¿Qué fue la Mesopotamia?

Mesopotamia fue una región de Asia del Oeste localizada específicamente entre los ríos Tigris y Eufrates, lo que hoy en día es el país de Medio Oriente, Irak. Su civilización tuvo lugar en torno al año 4000 a. C., razón por la que se le considera como una de las primeras poblaciones de asentamiento permanente.

Este territorio surgió en la Edad Antigua y, gracias a su creación, se dio inicio a la Revolución Neolítica, la cual significó la transformación y desarrollo de manera radical en la forma de vivir de la humanidad. En ella, los pueblos pasaron de ser nómadas a sedentarios, basando su economía en la agricultura y la ganadería.

La cultura mesopotámica sirvió como modelo de inspiración para otras regiones del mundo, a tal punto que popularizaron sus importantes innovaciones, tales como; la rueda, la escritura cursiva, las matemáticas, la astronomía, etcétera.

Al mismo tiempo que surgía la Antigua Mesopotamia, también lo hacían las importantísimas civilizaciones de Egipto y Grecia, sólo que con un menor poder y de un modo más aislado. Por tal motivo, se le considera el punto inicial de todo, ya que lograron una evolución mucho más próspera y rápida.

Es una referencia de trascendencia en el estudio de la antigüedad humana, puesto que de ellos proceden historias como el mito de Gilgamesh, relatos bíblicos como el diluvio universal, el primer conjunto de leyes llamado el “Código Hammurabi”, entre otras.

Mesopotamia: cuna de la civilización

Los distintos pueblos que conformaban su población fueron; los sumerios, los asirios, los acadios y los babilonios. Se les responsabilizó por técnicas de agricultura sofisticadas que aprovechaban las crecidas de los ríos, lo que propició el establecimiento de grandes ciudades con densidades poblacionales prominentes.

Ubicación

La civilización mesopotámica estuvo ubicada en la región perteneciente a los alrededores del río Tigris y el río Éufrates. A ellos se les debe el surgimiento y la prosperidad de los pueblos mesopotámicos.

Tigris: Es un enorme río de Asia Occidental con una longitud aproximada de 1.850 km. Dispone de la mayor pendiente entre los dos, fluye hacia el sur desde las montañas del este de Turquía por medio de Irak y desemboca en el Golfo Pérsico. A lo largo de su parte izquierda tiene afluentes como el de Armenia y el de los Zagros.

Éufrates: Al igual que su compañero, se halla en el occidente del continente asiático. Es de un tamaño excepcional, mucho más largo que el otro, con una longitud entorno a los 2.800 km. Su nacimiento es en Turquía, fluye por las montañas de Anatolia hacia Siria y finalmente a Irak. Sus afluentes son el Balah, el Habur y el Tauro, los cuales poseen caudales diferentes.

A menudo, ambos ríos sufren inundaciones intensas que no benefician mucho a sus pobladores, que a diferencia del río Nilo, son vitales para la fertilización de las tierras egipcias. Cada vez que sucedían tales inundaciones, los resultados eran realmente desfavorables.

En la actualidad, en esta región se encuentra la nación de Irak, una parte de Siria y fronteras de Irán, Turquía y Kuwait. Esto quiere decir que las culturas mesopotámicas se hallaban entre el Oriente Medio y el Oriente Próximo.

Para aquel momento, abarcaba un territorio conformado por dos unidades regionales diferentes:

Alta Mesopotamia: esta se encontraba al norte del área, repleta de zonas montañosas y de crudas mesetas. Allí floreció la civilización Asiria, su capital era Nínive y el pueblo era conocido por ser guerreros. Los terrenos eran ásperos e inclusive inhóspitos, razón por la cual lo mejor que se les daba era la cría de ganado menor.

Baja Mesopotamia: estaba situada en la región sur y era poblado por los sumerios y los Acadios. Al hallarse cerca de la desembocadura de los ríos, en donde las tierras gozaban de mayor fertilidad, había un número superior de habitantes. Tras el paso del tiempo, recibió el nombre de Caldea.

Pueblos de la civilización mesopotámica

Durante el período que se llevó a cabo la civilización mesopotámica, se establecieron cuatro pueblos de gran importancia dentro de su territorio. Mesopotamia se dividía en las naciones de Asiria (Norte) y Babilonia o Caldea (Sur), en la cual encontrábamos otros pueblos independientes; Acadia (Parte Alta) y Sumeria (Parte Baja).

Cada uno poseía un estilo de vida propio, con tradiciones, costumbres y una época de surgimiento diferente. Para que puedas entenderlo un poco mejor, procederemos a explicar cómo eran de forma individual:

Sumerios

Fue la primera de todas las civilizaciones que formaban parte de la Antigua Mesopotamia. Provenían de Asia Central y se instalaron en el sur de la región, allí fundaron las ciudades amuralladas de Uruk, Lagash, Ur, Kish y Eridu, cuya economía se centraba en la agricultura de regadío.

Mesopotamia: cuna de la civilización

Eran grandes amantes de la vida organizada, lograron en poco tiempo levantar chozas hechas de paja y barro, sembrar la tierra y domesticar animales de manera estructurada. Tuvieron muchos siglos de paz, progreso y ciudadanía, hasta el año 2350 a. C cuando sufrieron la primera invasión por parte de los Acadios.

En el centro de las ciudades siempre se levantaban templos puntuales para cada deidad local. Además de ser un lugar de culto, operaba como sede de gobierno, de justicia y de ciencia. En pocas ocasiones, también se utilizaba como banco o centro de economía para realizar operaciones de depósito y de préstamo.

Acadios

Los Acadios estaban situados al norte de los Sumerios, fueron resultado de las invasiones de los pueblos semitas originarios de la Península arábiga que buscaban conseguir su misma prosperidad.

A raíz de ello, llegaron al territorio ciudadanos hebreos, árabes y sirios, los cuales se establecieron hacia el norte de Sumeria y ocasionalmente se desarrollaron lo suficiente para invadir y fundar su propio Imperio. El caudillo que lideraba las tropas, Sargón, construyó un reino unificado que provocó la división política de Sumeria. El reinado logró extenderse rápidamente hasta el Tauro y las mesetas iraníes.

Su magnificencia sólo pudo durar hasta que su líder murió. Tras su fallecimiento, se dio a lugar a un sinfín de batallas en contra de las incursiones de los Guti, provenientes de la montaña del Noreste. Sin éxito alguno, los Guti terminaron de dominar a toda Mesopotamia, surgiendo de este modo un nuevo pueblo sumerio.

Babilonios

Los Babilonios, fueron dos pueblos originarios de Arabia que llevaban por nombre Amoritas y Elamitas en un principio. Luego de muchas contiendas, estos conquistaron Mesopotamia y fundaron oficialmente dos ciudades; Mari y Babilonia.

Los Elamitas fueron los encargados de instituir Marí, una ciudad a la cual se le atribuía la cualidad de innovadora. En ella se elaboró una inmensa biblioteca con más de 21 mil tablillas escritas en sumerio y acadio en las que se plasmó toda la riqueza cultural que poseían. 

Por su parte, los Amoritas edificaron Babilonia, ciudad que se convierte en la capital del Imperio y de grandes atributos culturales, esplendor y opulencia. Esta tenía sus tradiciones específicas que fueron mutando en base a sus dos grandes períodos históricos.

El primero bajo el mandato del rey Hammurabi, a quién se le conoce como el principal líder del Imperio Paleobabilónico. Este fue afamado por su extraordinaria resistencia a diversos ataques de pueblos nómadas y, de igual manera, la enorme bonanza de obras civiles, militares y culturales.

Con respecto a la segunda etapa, esta es famosa por ser el renacimiento babilónico, posterior a la dominación llevada a cabo por los asirios, en el preciso momento en el que una tribu semita nueva pudo refundar el poderío babilónico con el nombre de los caldeos. Su rey fue el célebre Nabucodonosor II, responsable de extender el imperio hasta las costas del Océano Mediterráneo.

Asirios

Los Asirios fueron un pueblo semita guerrero que se estableció en el norte de Mesopotamia después de la caída del Imperio Babilónico. Estos lo lograron con la ayuda de sus carros de combate y arietes bastante avanzados, simplemente eran la representación de un azote para el resto de los pueblos de la región.

Cada vez que llegaban a conquistar un pueblo, deportaban a todos sus funcionarios hacia Asiria y luego repoblaban la zona con ciudadanos asirios. Rápidamente se convirtieron en pueblo con una fortaleza suficiente para llevar a cabo el establecimiento de su propia monarquía.

Esta civilización estableció ciudades de gran importancia como Nínive y Assur. Su rey más aclamado fue Senaquerib, quien en una ocasión incendió Babilonia completamente y saqueó y hostigó a toda Jerusalén. El Imperio cayó luego del ataque perpetrado por la alianza entre Medos y Babilonios, en el año 612 a. C. Muchos historiadores tienen la creencia de que su enorme extensión fue lo que lo convirtió en insostenible y provocó su final tan sangriento.

Religión

En líneas generales, la civilización mesopotámica se podría catalogar como un pueblo realmente abocado a la religión, puesto que casi todos los elementos que componían su sociedad eran comprendidos siempre por medio de la voluntad divina.

La concepción que tenían del mundo se encontraba bastante limitada a los alrededores de su territorio. Para ellos el mundo estaba restringido por aquellas montañas y cuerpos de agua que los rodeaban, a cada deidad le era correspondido cierto reino o dominio.

Mesopotamia: cuna de la civilización

Sus dioses eran inmortales, con la capacidad de crear la realidad que percibimos con el mero poder de la palabra. En sí, gracias a la herencia cultural que traían consigo, la religión que practicaban era politeísta y antropomórfica.

Se le rendía tributo a un sinnúmero de divinidades, las cuales solían ser reflejo de fenómenos naturales o animales. Entre las más importantes hallamos a: An (Dios del Cielo), Enki (Dios del Agua), Enlil (Dios del Viento) y Ninhursag (Diosa de la Tierra).

Para los mesopotámicos, la religiosidad no era una recompensa que se veía en el más allá, luego de la muerte, era para ahora y de manera inmediata.  Los relatos relacionados con el tema abundaban, en especial aquellos que trataban sobre cómo afrontar la muerte y el renacimiento.

Literatura

La región de Mesopotamia disponía de una tradición oral bastante rica. Su mitología recopila el mito importantísimo sobre la creación, el cual redimió al mundo del Mito de Marduk y la Epopeya de Gilgamesh, que a su vez relataba la historia sobre el diluvio universal.

Además, no se puede olvidar de la historia que hablaba sobre la ley titulada como “El Código de Hammurabi”. Igualmente, a los mesopotámicos se les atribuye la invención del primer sistema de escritura de la historia, enriquecido por textos de carácter religioso, historias, leyendas, etcétera.

A partir de esto, otros pueblos lo fueron adoptando a su parecer hasta que los eruditos Henry Rawlinson y Georg Friedrich Grotefend lo descubrieron en el siglo XIX. En un principio, este tipo de escritura se realizaba en tablillas de arcilla húmeda con la ayuda de una cuña, de allí proviene su nombre.

Los reinos cercanos que optaron por el uso de esta escritura fueron los siguientes: Acadios, Elamitas, Hititas y Luvitas, que tras el paso del tiempo inspiraron a la creación del alfabeto ugarítico y el de la Antigua Persia. Para el período acadio, se comenzó a escribir sobre metales o piedras.

Aportes culturales de la civilización mesopotámica

Los aportes culturales de la Antigua Mesopotamia son muchos, sin embargo, los que más destacan son los cuatro siguientes:

  • Primer sistema de escritura: el principal legado de esta cultura para la humanidad, fue la escritura cuneiforme, primer vestigio que se consiguió en la historia incluso mucho antes del sistema egipcio de jeroglíficos. Se le denominó de tal manera, debido a que era realizado en moldes de arcilla mojada con el uso de una cuña.
  • Código de leyes formal: al inicio consistió en una serie de leyes plasmadas en piedras o tablas de arcilla y en lengua semita. Fue nombrado como Código Hammurabi, y en él se presentaban diversos castigos para un mismo delito en función de la clase social a la que perteneciera el delincuente.
  • Calendario: su creación fue hace más de 4 mil años, divididos en dos estaciones puntuales: verano e inverno. Cada vez que comenzaba el año, era la temporada correspondiente al equinoccio de primavera que coincidía con el primer cuarto creciente de la Luna.
  • Conocimientos de astronomía: los mesopotámicos fueron pioneros en la observación de fenómenos científicos, que evidenciaban cómo era el sistema planetario realmente. Estudiaron a fondo todos los cuerpos celestes existentes y abrieron el camino al mundo de la astronomía para culturas futuras. 

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