Cómo deben tratarse los residuos textiles

Cómo deben tratarse los residuos textiles

Los residuos textiles son los desechos procedentes de la industria del vestido. La Agencia de Residuos de Cataluña especifica que “proceden de la ropa, calzado y otro material textil como ropa del hogar, bolsas, paños, etc., que una vez utilizado durante un período de tiempo determinado se convierte en residuo”.

Los residuos textiles: una problemática real

La Asociación Ibérica de Reciclaje Textil (Asirtex) señala que el residuo textil es el segundo más contaminante del mundo y que más de 800.000 toneladas terminan en vertederos.

Entre estos residuos se consideran, también, los excedentes de cualquier industria que utilice las materias primas del sector textil y las prendas que se destruyen sin haber llegado al consumidor final.

El ciclo de producción de la industria textil involucra una gran cantidad de recursos aún antes de entrar en el proceso de fabricación de la prenda. Se suele agrupar en sectores.

  • Fibras: pueden ser naturales, de origen vegetal o animal, o sintética, de origen químico o petroquímico. Utiliza gran cantidad de agua y disolventes químicos.
  • Hilos: usan las fibras como materia prima y se añaden colorantes y recubrimientos, todos de origen químico.
  • Tejidos: convierte los hilos en telas. Usa lubricantes químicos para proteger el hilo.
  • Teñido y acabados: se utilizan procesos físicos y químicos para mejorar las características de los hilos y las telas.

La producción textil se cierra con los procesos de confección, que incluye también accesorios.

Problemas relacionados con el medio ambiente:

De este ciclo se desprenden los primeros problemas evidentes del proceso textil:

  • Pesticidas utilizados en el cultivo del algodón.
  • Se consume una gran cantidad de agua en las primeras etapas.
  • Hay una alta liberación de emisiones de carbono.
  • Hay presencia de diferentes cantidades y tipos de sustancias químicas.
  • Se utiliza gran cantidad de derivados petroquímicos, como materia prima, que no son biodegradables.
  • Se propicia el desecho de las prendas de ropa, sin repositorios o fines definidos.

Esta enorme deuda de la industria de la moda con la sostenibilidad global ha llamado la atención de organismos locales e internacionales, así como iniciativas privadas y, para fortalecer la competitividad global del sector, se hace ahora énfasis en el rendimiento ecológico.

En ese sentido, uno de los objetivos del sector textil es tender hacia los negocios verdes, incorporando buenas prácticas ambientales que minimicen el impacto sobre los recursos naturales y el entorno.

El tratamiento de los residuos textiles, depende de su origen. Sabemos que proceden de dos fuentes:

  • Origen doméstico: aquellos utilizados en y por miembros del hogar. Ropa de vestir, implementos y accesorios textiles para el hogar, calzado, etc.
  • Origen industrial: es el que queda como producto secundario en el proceso de fabricación de los productos e incluye a todas las industrias que utilizan hilos, telas y confección, como el sector automotriz, el de la construcción y el de muebles, por ejemplo.

Cómo deben tratarse los residuos textiles

Recuperación:

las fibras textiles pueden ser recuperadas. Con ello se ahorrarían recursos hídricos, se reduciría el uso de pesticidas en nuevas cosechas y se disminuiría la emisión de Co2 a la atmósfera.

Iniciativas

Circularidad: esta aproximación al problema sugiere que hay que concentrarse en el ciclo de vida de la ropa y los textiles. La economía circular busca minimizar los desechos y la contaminación alargando la vida útil de los productos y material prima, regenerando sistemas naturales.

Greenpeace es uno de los organismos que lo promueve, sosteniendo que el “sobre consumo” de textiles es uno de los principales problemas; así, sugieren que disminuya el uso de nuevos materiales y se prevenga el desecho de residuos a largo plazo.

La Fundación Ellen McArthur, en el Reino Unido, creó la iniciativa “Haz circular la moda” con la que pretenden “estimular la colaboración e innovación necesarias para crear una nueva economía de textiles, alineada con los principios de una economía circular”.

Reutilización:

El objetivo básico es incorporar los productos terminados o sus elementos en la fabricación de nuevas piezas textiles u otros productos.

Iniciativas

Tiendas de segunda mano: la ropa en buen estado puede colocarse en el mercado nacional o internacional. La Fundación Humana, en España, es un ejemplo de esta iniciativa, con 52 tiendas para la venta y más de 5.000 contenedores en todo el país, donde se puede depositar ropa, calzado o cualquier textil del hogar que no se utilice.

Canales de solidaridad: se reutiliza la ropa usada y se entrega a terceros que la necesitan. Los más conocidos son los roperos de Cáritas y la Cruz Roja.

Empresas recicladoras: los restos de telas no sólo pueden formar parte en la producción de nuevos artículos de vestir o prendas textiles para otras industrias, sino que también pueden usarse para fabricar hilos, cuerdas, mantas, etc.

La cadena sueca de tiendas H&M ofrece desde 2013 una política de reciclaje textil, como parte de su responsabilidad social, en la que acepta prendas que ya no se usan, sin importar la marca.

Sugerencias sobre los residuos textiles

Para los usuarios finales del sector textil:

  • Reutilizar las prendas textiles.
  • Alargar la vida útil y uso de las prendas de ropa.
  • Cuidar las piezas de ropa, limitando, por ejemplo, el uso de la secadora.
  • Reducir el consumo y adquisición de prendas nuevas.
  • Preferir fabricantes con prendas ecológicas y que respeten el medio ambiente en la fabricación.
  • Estar informados sobre todas las actividades del sector, de manera de tomar decisiones inteligentes en el proceso de compra y uso de los productos.
  • Donar la ropa que no se vaya a utilizar más.
  • Llevar las prendas a algún servicio de recogida.

Para los fabricantes del sector textil:

  • Crear centros de recogida para prendas que vayan a desechar los clientes. De allí pueden reutilizar, como material de relleno, por ejemplo, o vender como prendas de segunda mano.
  • Cambio de mentalidad: los textiles deben considerarse como un recurso, no un desecho.
  • Inversión en procesos más limpios y que aseguren, por ejemplo, la reutilización y el reciclaje del agua.
  • Innovación en los procesos, de manera de que se utilice menos recursos naturales y se produzcan menos residuos.
  • Respeto de las normativas locales e internacionales sobre uso de recursos naturales y los objetivos de desarrollo sostenibles emanados de la Organización de Naciones Unidas.