¿Son peligrosos los retos virales?

¿Son peligrosos los retos virales?

Los denominados challenges, tales como el Ice Bucket challenge (reto de la cubeta de hielo) o el Bottle Flip challenge (reto de voltear la botella) son retos que tienen su origen en redes sociales, espacio en el cual los mismos llegan a viralizarse, alcanzando un impacto internacional.

Entre estos retos, algunos pueden ser considerados como peligrosos y otros como inofensivos. Esto se debe a que en algunos casos, el cumplimiento de ciertos desafíos implica la puesta en juego de la integridad personal y física de la persona que desean cumplirlos.

Aquellos retos inofensivos que se pueden ver en plataformas como Youtube, cuya realización o intento no implica ningún riesgo, no deben ser confundidos con los retos virales potencialmente peligrosos. Pero bien, para poder determinar si estos realmente lo son o no, primero hay que explicar por qué tienen tanto éxito.

El éxito de los retos virales

En primera instancia, es difícil determinar el motivo del éxito de los desafíos virales. Algunas posibles respuestas apuntan a que los mismos cobran popularidad porque las personas se sienten interpeladas por los mismos, y porque hallan en ellos un modo de participación.

Desde tal perspectiva, los retos virales serían uno de los medios que facilitan la posibilidad de participar activamente en una tendencia colectiva. Esto resulta muy atrayente y significativo para los individuos, porque implica el paso de la pasividad hacia la agencia.

Asimismo, otras hipótesis plantean que los mismos cobran fuerza cuando a ellos se suman figuras de gran influencia, pero también señala que su encanto radica en que cualquier persona puede sumarse y con ello, demostrar su habilidad públicamente.

De este modo, desde ambas perspectivas, se entrevé que los retos virales tienen éxito porque representan una vía de participación y reconocimiento por parte de nuestros semejantes. Esta es la explicación de su amplia difusión, lo cual se relaciona con el peligro potencial que pueden representar.

Cómo identificar retos virales peligrosos

Como ya mencionamos, algunos retos virales no son necesariamente peligrosos. Es decir, que debido a esto, no es correcto afirmar que los retos virales sean peligrosos o no. Existen tanto retos virales peligrosos como retos virales inofensivos.

La cuestión entonces radica en saber distinguir entre uno y otro tipo de retos. Pero ¿qué caracteriza a los retos virales peligrosos? Pues, la puesta en riesgo de la integridad personal y física de la persona que intenta cumplir con los retos.

Cuando uno de estos retos implica el perjuicio de la persona en algún sentido, bien sea físico o emocional, es posible denominar a este reto viral como peligroso. Una vez determinado esto hay que centrar nuestra atención en otro problema: la difusión acrítica de los retos virales.

La difusión acrítica de retos virales

Si bien la amplia difusión de los retos virales no representa en sí mismo el problema, es la condición esencial que posibilita que ciertos retos, verdaderamente peligrosos, lleguen a un gran número de personas, entre las cuales pueden existir víctimas potenciales.

Sucede con este tema, algo similar que con lo que sucede con las noticias falsas o fakes news. Estas no se deben necesariamente a la aparición de internet, sino más bien al uso que de estas nuevas herramientas se hace.

La difusion acritica de retos virales

Por esa razón, el verdadero problema que hay que atender respecto a los retos virales, es su difusión acrítica por parte de las grandes audiencias. Es decir, que el problema fundamental está atravesado por el nivel de educación de las audiencias.

En la medida en que persista una difusión acrítica de los retos virales, los usuarios compartirán (y realizarán) tanto retos inofensivos como retos potencialmente peligrosos, solo por el simple hecho de participar y de formar parte de una tendencia.

Relación con los cambios sociales contemporáneos

Si tratamos de rastrear la relación del éxito de estos retos con los grandes procesos sociales, podemos señalar que a pesar de que cada día estamos más conectados gracias a las redes sociales y los modernos medios de comunicación, aún existe cierta fragilidad en el vínculo social.

Tal fragilidad se traduce en una tendencia por parte de los individuos a participar en retos virales por el mero hecho de sentirse parte de algo superior a ellos mismos. Debido a que las pautas tradicionales de convivencia se han visto vulneradas, los individuos buscan llenar ese vacío mediante la participación en nuevas prácticas.

Relacion con los cambios sociales contemporaneos

Por esa razón es tan usual y corriente que las personas se arrojen con tanta facilidad en la realización de retos con cierta indiferencia respecto a si los mismos son peligrosos o no. Como el objetivo de participar en las mismas es empatizar y reafianzar el sentido de pertenencia, tales consideraciones pasan a segundo plano.

Esta pudiera ser una de las posibles explicaciones al éxito de los desafíos virales en la actualidad. Como bien puede entreverse, por un lado actúan las fuerzas desintegradoras del progreso mientras que por otra, internet se presenta como un nuevo espacio para la socialización.

El problema termina por dirigirse a la naturaleza de los retos emergentes. Son estos los que deben ser atendidos y distinguidos por las mismas audiencias con el objetivo de que tan solo se conserven aquellos inofensivos y se reduzcan y eliminen aquellos que resulten perjuiciosos en algún sentido.

Conclusión

Tal como se reseña en el portal de la Universidad Abierta de Cataluña, el éxito de los retos virales radica en el factor de movilización que los mismos implican. Estos están asociados con cierta interpelación hecha hacia los participantes, que por una parte estimula su sentido de pertenencia.

Ahora bien, no hay razones suficientes para afirmar a priori que por ello todos los retos virales sean peligrosos. La facilidad con que las tendencias e informaciones se difunden es lo que posibilita la difusión de retos peligrosos, pero tampoco tal avance representa el problema.

Es, finalmente, la incapacidad de las audiencias de discernir entre retos inofensivos y retos peligrosos lo que constituye el verdadero problema social que hay que atender. Una vez que se logre educar a las audiencias en esta materia, se podrá reducir la difusión de los retos peligrosos de forma significativa.