Consecuencias negativas y positivas del #MeToo

Consecuencias negativas y positivas del #MeToo

El movimiento #MeToo (Yo también) se dio a conocer en octubre de 2017 como una campaña en las redes sociales, promovida por la actriz Alyssa Milano. Su objetivo era denunciar la agresión y el acoso sexual contra las mujeres para mostrar la magnitud del problema y concienciar al público.

La campaña se inició a raíz de las acusaciones de abuso sexual contra el productor de cine y ejecutivo estadounidense Harvey Weinstein. Sin embargo, su resonancia fue tal que trascendió Hollywood, y las denuncias, de mujeres y hombres, se manifestaron en diversas áreas de la sociedad.

Avances del movimiento #MeToo

La iniciativa Me Too no es nueva, fue creada por la activista de derechos civiles Tarana Burke. En 2006 realizó una campaña en la red Myspace para promover el “empoderamiento a través de la empatía” entre mujeres negras que habían experimentado abuso sexual. Pero fue la gran repercusión mediática a través de las redes sociales impulsada por Milano la que le dio al movimiento un impacto mundial.

Avances del movimiento #MeToo

¿Cuáles han sido las consecuencias positivas y negativas del #MeToo? Entre las positivas está su contribución a visibilizar las agresiones y acosos sexuales, en especial de aquellas víctimas anónimas no ligadas a la vida pública. Las denuncias y pronunciamientos de personas famosas e influyentes sin duda han esparcido el mensaje y han servido de apoyo a las personas comunes.

En este sentido, el movimiento ha logrado avances en los siguientes aspectos:

  • Las víctimas se animan a compartir su experiencia, liberándose de los sentimientos de culpa y vergüenza reprimidos.
  • Las víctimas de abusos sexuales se sienten acompañadas por el movimiento. Saben que no están solas y que hay gente dispuesta a apoyarlas y defenderlas.
  • Los victimarios, incluyendo a quienes están en posiciones de poder, no sienten que pueden actuar con total impunidad. Lo pensarán dos veces antes de intentar cometer agresión y abuso sexual.
  • Las mujeres abusadas son tomadas más en serio en sus denuncias, el tratamiento de los medios hacia el tema trasciende lo superficial y anecdótico.
  • Se ha demostrado el poder del activismo social, la unión para exigir que no haya impunidad ante los abusos.
  • Un público más sensibilizado e informado sobre lo que significa el abuso sexual: una manifestación de poder. En esta se evidencia la agresión del acosador, que no acepta un “no” por repuesta, e impone su poderío sobre la víctima.
  • Más mujeres están conscientes sobre la desigualdad de género.
  • Se evidencia una mayor toma de conciencia por parte de las empresas y gobiernos sobre los comportamientos sexuales abusivos.
  • Han surgido debates sobre nuevas leyes que protejan del acoso y el abuso sexual.

Consecuencias negativas del #MeToo

El movimiento #MeToo también ha sido criticado por su impacto negativo. Entre las consecuencias que se han señalado como negativas están:

Consecuencias negativas del #MeToo
  • Las militantes extremistas dentro del movimiento feminista se han erigido como jueces y verdugos. Se les acusa de señalar cualquier comportamiento masculino hacia la mujer como sospechoso de acoso sexual.
  • El peligro de las falsas acusaciones que podrían dañar o destruir la carrera de una persona, por lo general un hombre.
  • El riesgo es que la justicia no actúe para descubrir y castigar los casos de denuncias falsas hechas solo con la intención de perjudicar.
  • En el ámbito laboral, las mujeres están siendo tratadas de forma distinta, están siendo discriminadas por miedo. La cautela, por el temor a ser acusados de acoso sexual, ha hecho que los hombres se sientan incómodos al tratar con compañeras de trabajo.
  • Las denuncias de agresión y abuso sexual no se han concretado tanto como se esperaba, en acusaciones penales, juicios y condenas.
  • Se envía un mensaje desalentador a las víctimas y activistas cuando no se logra castigar a los culpables.
  • El #MeToo ha dejado en evidencia a los victimarios poderosos, pero en mucha menor medida a los hombres comunes que cometen abusos sexuales. Por lo tanto, continúa la impunidad.
  • El movimiento no ha logrado transmitir que la responsabilidad de los abusos sexuales es del agresor. No ha logrado generar un consenso sobre lo que está bien y lo que está mal sobre las conductas sexuales inapropiadas y dónde reside la culpa.
  • El #MeToo, en muchos casos, ha expuesto a las mujeres que hacen las denuncias a que sean molestadas, humilladas y amenazadas. El riesgo de que se les desprestigie y que no se crea en sus denuncias está presente sobre todo si militan en movimientos feministas. Asimismo, si son mujeres en situación de vulnerabilidad y ajenas a la vida pública.

Involucrar a los hombres es necesario

El problema que ha puesto en el debate público el movimiento #MeToo es complejo. La directora de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka, da cuenta de ello. Opina que el #MeToo dio voz a las mujeres, pero hace falta trabajo para cambiar estereotipos. Y en ese trabajo es fundamental la participación de los hombres.

Hace falta, en su opinión, que las voces sean escuchadas y que paren las agresiones. Por eso ha creado campañas como He for She para comprometer a los hombres en la búsqueda de la igualdad.

Lo ideal es que más mujeres denuncien, pero se debe estar consciente de que esas denuncias pueden generar amenazas y ataques. El trabajo con los agresores, dice la funcionaria, lograría que ellos acepten su responsabilidad, y contribuiría a cambiar estereotipos en la sociedad.

Volver a las raices

Volver a las raíces del #MeToo

La fundadora del #MeToo, Tarana Burke, en una conferencia TEDWomen, dijo que el movimiento no es antihombres, ni su objetivo es acusar y avergonzar. Destaca que el impacto mediático de la iniciativa ha hecho que se tilde al movimiento como “una cacería de brujas” cuando no es así. “No es un complot vengativo contra los hombres”.

Enmarcar al #MeToo como un movimiento antihombres tiene la intención de descalificar a las víctimas, dice.

Burke desea que el movimiento vuelva a sus raíces: que sea el impulso para un plan de acción contra la violencia sexual en las comunidades. La activista opina que el #MeToo global y mediático está descuidando a las personas a las que originalmente quería ayudar cuando creó el movimiento.