Blaise Pascal, un genio más relevante que nunca hoy en día

Blaise Pascal

Quizá el nombre de Blaise Pascal no te diga mucho en un primer momento, pero seguro que cuando hayas terminado de leer este artículo habrás cambiado de idea e incluso querrás adentrarte en la gran cantidad de escritos que ha dejado para la posteridad. Pascal fue un matemático, físico y filósofo francés que sentó las bases de la teoría moderna de las probabilidades y de la mecánica de fluidos. Fue también un prolífico inventor y pensador, cuyas invenciones e ideas todavía se dejan sentir con fuerza en nuestros días. Así, por méritos propios, Pascal se ha ganado un merecido sitio en nuestra sección de biografías y vidas.

La ruleta, el primer juego de azar equilibrado para el jugador

Primer juego de azar equilibrado para el jugador

Uno de los inventos más curiosos y populares de Blaise Pascal fue, sin lugar a duda, la ruleta. Lo más curioso es que la ruleta no era lo que inicialmente buscaba este genio francés en sus investigaciones. Pascal se encontraba tratando de crear una máquina de movimiento perpetuo (un dispositivo que nunca detuviese su movimiento una vez iniciado este)… y terminó saliéndole la ruleta, el popular juego de azar cuyo mayor atractivo es la simplicidad, tal y como explican en Betway ruleta. Un hecho curioso es que la ruleta de Pascal era una ruina para los casinos, ya que no existía el cero, la casilla más temida por los jugadores, ya que si la bola cae en ella, la banca gana la jugada. Para la introducción del cero en la ruleta habría que esperar hasta mediados del siglo XIX, pero esa ya es otra historia.

La pascalina, la primera calculadora a base de engranajes y ruedas

Corría 1642 cuando Blaise Pascal inventó la primera calculadora mecánica de la historia para ayudar a su padre, matemático y recaudador de impuestos de profesión. La pascalina, como así se llamó el invento, permitía realizar sumas, restas, multiplicaciones y divisiones. Llegaron a construirse diferentes modelos para realizar cálculos con números de cinco, seis y ocho cifras. Si bien, en comparación con las modernas calculadoras Casio, el invento de Pascal parece obsoleto, no podemos ignorar que hablamos de una creación revolucionaria en pleno siglo XVI. Es más, podría considerarse a la pascalina como el dispositivo precursor del ordenador moderno de nuestros días.

La jeringuilla, uno de los instrumentos imprescindibles de la medicina moderna

En torno a 1650, Blaise Pascal creaba la primera jeringuilla como resultado de la aplicación de su teoría de mecánica de fluidos, conocida hoy en día como principio o ley de Pascal. Con este invento, Pascal quería poner a prueba su hipótesis de que la presión que se efectúa sobre cualquier punto de un fluido confinado termina por transmitirse de manera homogénea en todas las direcciones. A pesar de lo revolucionario de su creación, sin cuya existencia la mera existencia de la medicina actual sería imposible, habría que esperar hasta el siglo XIX para que se añadiera el concepto de aguja moderna al invento de Pascal.

El pascal, unidad de presión en honor del genio francés

En honor a los estudios realizados por Pascal en el campo de la física, la XIV Conferencia General de Pesos y Medidas de 1971 decidió adoptar el nombre de pascal (pa) como unidad de medida del Sistema Internacional (SI) y se definió como un newton por metro cuadrado. El honor de que tu nombre se vaya a usar por todas las personas que necesiten hablar de presión o realizar cálculos físicos es un privilegio reservado a grandes genios científicos de la historia, como Newton o Pascal. En el caso del Pascal, supone un merecido reconocimiento a toda una vida dedicada a la búsqueda del conocimiento y al desarrollo del método científico.

En resumidas cuentas, Blaise Pascal fue uno de los mayores genios de la modernidad, un incansable buscador del progreso y la verdad que se aplicó con entusiasmo a la creación de todo tipo de inventos y nos legó creaciones tan útiles y populares en nuestros días como la ruleta, la calculadora, la jeringuilla o el pascal. Se trata de una figura polifacética que tocó múltiples campos del saber con un espíritu propio del Renacimiento, un genio que nunca quedará relegado al olvido.