México se convierte en el país de Latinoamérica con mayor número de ataques informáticos

Security

No hay tregua. El caudal incesante de la ciberdelincuencia sigue su curso en México acumulando datos que invitan a la precaución. Según el informe elaborado por la empresa especializada en seguridad informática Silikn, el país acumuló en el primer semestre del presente curso más de 80 mil millones de intentos de ataques a través de internet. Se trata de una cifra alarmante, y es que supone más del cincuenta por ciento de lo registrado a lo largo de todo el año 2021.

Este incremento, que va camino de consolidarse en el escenario actual, remite al boom de ciberataques que sobrevino con el zarpazo de la pandemia de la Covid-19. El número de delitos de esta índole no llegaba a los cuatrocientos millones en 2019, una cifra irrisoria si se compara con la que se anotó doce meses más tarde: 115 mil millones. Es decir, una vertiginosa aceleración que ha convertido a México en el lugar predilecto de los hackers en toda Latinoamérica.

El auge del teletrabajo y la apuesta de las empresas por activar su presencia en la red de una manera más contundente supusieron la gran oportunidad para la piratería informática. Esto es lo que concluyen desde Forcepoint, la multinacional especializada en software de seguridad cuyo estudio en torno a este asunto deja claro además que el phishing y el malware siguen siendo las prácticas más empleadas por los ciberdelincuentes. Según el análisis, los hackers aumentaron su actividad en más de trescientos puntos porcentuales, dirigiéndose en especial a las entidades bancarias que operan a través de internet.

La motivación que está detrás de todo este afán delictivo es puramente económica. Las cifras son reveladoras en este sentido, puesto que los cálculos perfilaron un negocio de más de cinco trillones de dólares en todo el mundo durante el pasado año. Son números que, lejos de estancarse, van camino de multiplicarse por tres hasta 2025. Para ello, los hackers siguen confiando en ataques como el denominado ransomware, un tipo de programa malicioso que se encarga de secuestrar los archivos privados del usuario para luego exigir a cambio una cuantiosa suma de dinero. Cabe reseñar que más del cuarenta por ciento de los ciberataques mexicanos se llevan a cabo mediante esta técnica, sobre todo vía e-mail y aprovechando la vulnerabilidad de ciertas conexiones.

Con este panorama volviéndose cotidiano en el país, el mayor riesgo de sufrir un ataque de estas características lo viven fundamentalmente las grandes empresas que acostumbran a manejar un volumen importante de datos de clientes, lo que explica que estas inviertan cada vez más en ciberseguridad, reservando incluso partidas presupuestarias para ello. Se trata de un rumbo precavido que lleva años marcando el curso de los entornos que a día de hoy pueden presumir de ser los más seguros de la red, como por ejemplo la banca online, los portales bajo suscripción o el sector del juego, cuyos servidores almacenan millones de datos personales que exigen la máxima privacidad. Bajo esta línea, sobresale el trabajo puesto en marcha por las entidades bancarias más potentes y los mejores casinos online Mexico, que funcionan a nivel de software como las principales referencias en materia de ciberseguridad, manteniendo siempre a salvo la información sensible para evitar que esta quede a la vista de terceras personas. En concreto, estos entornos aplican la tecnología más avanzada que existe para la detección de malware, para el restablecimiento del sistema en caso de ataque y, en especial, para el cifrado del contenido que viaja desde la web hasta el servidor, ya sea el número de una tarjeta de crédito o el código de verificación de la misma. Para esto último, la industria del juego suele incorporar algoritmos cuya función pasa por generar contraseñas aleatorias de 128 bits de tamaño, indescifrables para la piratería y encargadas de actuar como escudo protector. Se trata, en definitiva, de un modelo de infraestructura que los expertos recomiendan seguir para que este tipo de fraudes no continúe creciendo en México.

El país atraviesa por un momento delicado en un ámbito en el que la amenaza constante, unida a la falta de concienciación e inversión en ciberseguridad, puede provocar la pérdida de millones de dólares y la vulneración de otros tantos datos personales. Tampoco contribuye el hecho de que los organismos estatales no aporten prácticamente información sobre el volumen de los ataques cibernéticos que realmente se llevan a cabo. Al respecto, un dato: mientras los fraudes de esta índole crecieron en 2022 más del treinta por ciento, las autoridades mexicanas sólo dieron a conocer algo más de la mitad. Idéntico comportamiento tienen las entidades financieras de carácter público, que el año pasado, sin una ley que les exija transparencia, tan sólo reportaron veinte casos de ciberdelincuencia, cuando el número de usuarios que dijeron haber sufrido ataques de este calibre llegó a veinte mil.

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