Cómo el machismo afecta tanto a hombres como a mujeres

Cómo el machismo afecta tanto a hombres como a mujeres

Un tema que siempre provoca controversias, sobre todo porque las diferencias de opinión se basan muchas veces en conceptos diferentes. Se trata del machismo que, más que una postura tomada conscientemente, parece resultar de imposiciones establecidas por la sociedad.

Y es que hay quien considera que el machista –o la machista– no nace, sino que se hace. Es una actitud de supremacía, de prepotencia, de los hombres sobre las mujeres que tiene su origen desde las primeras civilizaciones. Sin embargo, en la actualidad se ha hecho tan evidente que es «solo una supuesta diferencia», que se le han dado nombres como «violencia machista». El mayor problema sigue siendo que todavía algunas mujeres consideran al machismo como algo «normal».

Desarrollo del machismo

En las primeras comunidades humanas, la organización social equiparaba a hombres y mujeres en las responsabilidades. Básicamente era el grupo quien se encargaba de todas las actividades, sin considerar diferencias entre sexos. Todas las tareas de subsistencia y educación de la descendencia eran compartidas. No existía la consciencia de paternidad, pues la única relación que podía establecerse era entre la hembra y la cría.

El machismo mata

Esto llevó a valorar el resguardo de la hembra por lo que, con el tiempo, dejaron de exponerse a ciertas actividades. La hembra ejercía la autoridad práctica en la comunidad, pues era quien permanecía constantemente con las crías.

Sin embargo, los cambios sociales y culturales que comenzaron a desarrollarse en las primeras comunidades humanas estables condujeron a las uniones monógamas. Aparece así la consciencia de paternidad, pues el hombre logra reconocer a la cría como propia. Su labor consiste ahora en la búsqueda de los recursos para el grupo familiar y su protección.

Ahora la autoridad sobre la descendencia también compete al hombre, quien comienza a ejercer su supremacía debido a la dependencia de la mujer. Ya la mujer no puede auto-sustentarse, por lo que deja de ser autónoma con respecto al hombre. Aparecen, entonces, la sociedad patriarcal y el machismo.

Auge del machismo

No existe una explicación única para el auge del machismo desde hace 10.000 años y que solo haya sido en el último siglo cuando se ha cuestionado. Hipótesis que se basan en la fuerza física, propensión a la violencia o en la genética de los hombres no son del todo convincentes.

Existen realmente diferencias biológicas entre hombre y mujeres, pero esas diferencias no explican la existencia de un poder social. El tema es complejo porque responde a muchos y muy variados enfoques y, probablemente, no haya una sola respuesta. En su caso más extremo, el machismo concibe a las mujeres como objetos al servicio de la satisfacción del hombre y eso cuesta explicarlo.

El machismo como «método de tortura»

El machismo como metodo de tortura

El machismo en las mujeres

Muchas veces el machismo está más arraigado en las mujeres que en los hombres y son ellas quienes lo inculcan y hasta lo fomentan. Existe un alto porcentaje de mujeres, principalmente en países poco desarrollados, que considera que el hombre tiene «derecho» de hacer con ellas lo que quiera.

Maltratos físicos y emocionales son aceptados como normales en una relación. Y las mujeres pueden llegar a pensar que se merecen el maltrato porque se lo buscaron. Pero no hay que llegar a extremos. Muchas mujeres consideran que su sentido está en satisfacer los gustos del hombre. ¿Otra creencia machista de las mujeres? No están realizadas hasta ser madres, porque su «principal función» es la procreación.

El machismo en los hombres

«El hombre siempre tiene la razón» o «él es el que debe decidir» son frases sobre las que muchos hombres machistas basan su supuesta superioridad (que por supuesto NO es tal). Existen, además, actitudes que no son permitidas en los hombres, so pena de ser considerados «una mujercita». Hace unos 50 años era muy común oír la frase «los hombres no lloran» y era casi imposible que un hombre colaborara con las labores del hogar.

En documentos oficiales se consideraba que las labores del hogar eran «actividades propias de su sexo», claro, solo del sexo femenino. Aún hoy día, en unas sociedades más que en otras, el hombre está condicionado a demostrar ciertas actitudes. Comentarios soeces, miradas indiscretas y burlas sexistas son comunes en sociedades latinoamericanas, incluso, independientes de su nivel social.

Machismo

Y, entonces, ¿afecta el machismo a los hombres?

Violencia machista hacia los hombres

Sí, suena extraño, pero existe. Es la violencia que se ejerce sobre aquellos hombres que no demuestran la «típica» actitud de macho. O sea, no muestran la actitud que la sociedad, de forma completamente errónea, ha determinado que «deben tener» los machos.

Para estos hombres puede resultar altamente estresante tratar de esconder sus emociones ante aspectos considerados triviales. Pero es que, tanto en hombres como en mujeres, existen individuos más sensibles que otros y eso es parte de la diversidad humana. Hay que destacar también que la violencia machista hacia los hombres no proviene solo de los hombres, sino que la puede ejercer una mujer machista.

¿Hasta dónde aceptar?

La revolución sexista ha llevado a que se tergiversen aspectos relacionados con esta, que producen tensiones en las relaciones entre hombres y mujeres.

¿Está permitido un piropo de un hombre a una mujer? ¿Y viceversa? ¿Deben definirse trabajos propios de hombres y propios de mujeres basados exclusivamente en sus diferencias biológicas? ¿Existen realmente diferencias biológicas? ¿Es imposible revertir el condicionamiento social arraigado desde hace 10 siglos? ¿Debe ser erradicado el machismo o debe dejarse que cada quien decida sobre su validez? ¿Está relacionado el machismo con el nivel educativo? ¿Hasta dónde es válido el uso del lenguaje inclusivo para visibilizar a la mujer?

MeToo

El tema se encuentra en plena efervescencia por el surgimiento de movimientos como #MeToo, impulsado principalmente en contra del acoso y la violencia sexual. Sin embargo, no debe obviarse que el machismo va más allá y que no solo afecta a las mujeres, sino también a los hombres.

Tal vez, en el futuro, pueda llegarse al equilibrio, en el que se eliminen de verdad las diferencias y, simplemente, nos tratemos todos como seres humanos.