Dos tesoros ocultos de Monet y Van Gogh salen a subasta y podrían batir récords millonarios

Subasta

Dos obras excepcionales de Claude Monet y Vincent van Gogh, mantenidas durante décadas lejos de la vista del público, volverán a escena este otoño en dos grandes subastas de París y Nueva York. Entre ambas podrían mover más de 200 millones de euros, con opciones de establecer nuevos récords en el mercado internacional del arte.

La primera es Iris, una pintura realizada por Monet entre 1924 y 1925 y valorada entre 22 y 30 millones de euros. La segunda es Châtaigniers en fleurs —Castaños en flor—, pintada por Van Gogh apenas unas semanas antes de su muerte y estimada en unos 180 millones de dólares.

Un Monet oculto durante décadas

Iris pertenece a la última etapa de Claude Monet y representa las flores de su célebre jardín de Giverny, uno de los grandes escenarios creativos del impresionista francés.

La obra lleva más de 40 años en colecciones privadas y apenas había sido mostrada públicamente. Sotheby’s la sacará a subasta en París el próximo 22 de octubre dentro de la dispersión de la colección de Jeanne Schlumberger.

Su estimación, de entre 22 y 30 millones de euros, es una de las más altas fijadas para una pintura ofrecida en una subasta celebrada en Francia.

Si alcanza la parte superior de esa horquilla, podría establecer un nuevo récord para una obra vendida en el país.

Una de las grandes obras privadas de la última etapa de Monet

El cuadro tiene además una característica que aumenta su interés: es una de las obras de mayor formato realizadas durante la última década de Monet que continúan en manos privadas.

El artista trabajó durante sus últimos años obsesivamente sobre los jardines y estanques de Giverny, desarrollando una pintura cada vez más libre y próxima a la abstracción.

En la misma subasta aparecerá otro Monet importante, Saule pleureur, perteneciente a su serie de sauces llorones y valorado entre 9 y 12 millones de euros.

La venta incluye en total 28 obras de la colección Schlumberger, con piezas de Paul Cézanne, Eugène Delacroix, Camille Claudel, Gustave Courbet y Pierre Bonnard, entre otros artistas.

El Van Gogh fue pintado semanas antes de su muerte

La otra gran aparición del otoño se producirá en Nueva York.

Châtaigniers en fleurs fue pintado por Vincent van Gogh en mayo de 1890, poco después de que abandonara el hospital psiquiátrico de Saint-Rémy y se instalara en Auvers-sur-Oise.

El artista murió en julio de ese mismo año, a los 37 años.

El cuadro pertenece por tanto al breve y extraordinariamente productivo periodo final de su vida. Durante aquellas semanas Van Gogh pintó numerosos paisajes, campos, jardines y árboles de los alrededores de Auvers.

Una valoración de 180 millones de dólares

Sotheby’s estima que la pintura puede alcanzar alrededor de 180 millones de dólares cuando salga a subasta el próximo 18 de noviembre en Nueva York.

De llegar a esa cifra, se situaría entre las obras de Van Gogh más caras jamás vendidas y podría convertirse en uno de los grandes acontecimientos del mercado del arte de los últimos años.

La pintura representa unos castaños en flor realizados con pinceladas ondulantes y colores intensos.

Van Gogh pintó varias composiciones importantes dedicadas a estos árboles durante su estancia en Auvers. La mayoría de las grandes obras de esa etapa se encuentran actualmente en museos, mientras que Châtaigniers en fleurs continúa en manos privadas.

Más de medio siglo fuera de la vista del público

La obra perteneció durante décadas a la colección reunida por Nelly Arrieta de Blaquier y Carlos Pedro Blaquier, una familia argentina que construyó discretamente uno de los conjuntos de pintura impresionista y posimpresionista más importantes en manos privadas.

Muchas de sus piezas llevan más de 50 años sin exponerse públicamente.

La colección adquirió con el tiempo una reputación casi legendaria entre especialistas y marchantes debido a la calidad de sus obras y al hermetismo con el que permaneció conservada.

Ahora saldrá al mercado.

Cézanne, Monet, Renoir y Gauguin completan la colección

El Van Gogh será solo la pieza más espectacular de una subasta formada por 12 obras maestras.

Entre ellas destaca también Arlequin, de Paul Cézanne, una pintura valorada en torno a los 120 millones de dólares y considerada una de las últimas versiones importantes de esta temática que permanecen en manos privadas.

La colección incluye además trabajos de Claude Monet, Pierre-Auguste Renoir, Edgar Degas, Paul Gauguin, Camille Pissarro, Alfred Sisley y Henri de Toulouse-Lautrec.

El conjunto podría superar los 450 millones de dólares.

Dos subastas que medirán la fortaleza del mercado del arte

Las ventas llegan en un momento especialmente observado por coleccionistas y casas de subastas.

Las grandes obras de Monet, Van Gogh y Cézanne son extremadamente escasas en el mercado, ya que buena parte de su producción se encuentra en museos y colecciones institucionales.

La aparición simultánea de piezas que llevaban décadas fuera de circulación convierte las subastas de París y Nueva York en dos de las citas más importantes del mercado del arte este otoño.

Primero será Monet, el 22 de octubre en París.

Menos de un mes después llegará Van Gogh, el 18 de noviembre en Nueva York.

Dos pinturas ocultas durante décadas volverán así a enfrentarse al público y al mercado, con cientos de millones en juego y la posibilidad de escribir nuevos récords en la historia de las subastas de arte.

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