La delgada línea entre el body positivity y la mala salud

La delgada línea entre el body positivity y la mala salud

El ser humano «viene» en todas las formas y colores. Lo bello de la humanidad es su diversidad. Es por eso que, cada vez más, existe un rechazo a la imposición de estándares y convencionalismos que solo representan a unos pocos. Un ejemplo reciente es la caída de la audiencia del desfile de Victoria’s Secret, uno de los espectáculos de moda más esperados. Se cree que el hecho se debió al rechazo de su director de marketing por mostrar diversidad en las modelos.

Y es que desde hace varios años se viene gestando un movimiento a favor de la aceptación de la diversidad. Es el llamado body positivity o «cuerpos en positivo», que se inició en los Estados Unidos y ahora llega con toda su fuerza a Europa.

Body positivity: la aceptación de lo natural

Este movimiento, que busca la aceptación de la condición natural de las personas, se inició en los Estados Unidos en el año 1996. Su propuesta buscó visibilizar la realidad de todos los seres humanos tanto en cuanto a la orientación sexual como a los considerados «defectos».

Estrías, celulitis, acné, alopecia, cicatrices, baja estatura, homosexualidad, transexualidad, sobrepeso, discapacidades son realidades del ser humano que no deben ser escondidas ni estigmatizadas. En el año 2007, la salida al mercado de la Revista Belleza XL impulsó al movimiento también en el mundo hispano.

Body positivity

¿En qué se basa el body positivity?

El body positivity es una crítica al mundo de la moda, del entretenimiento, del deporte y hasta médico. En ellos se fomenta de forma irreal la «perfección» en tallas, rostros y cuerpos.

Una perfección basada en prototipos que poco representan la diversidad del ser humano. Por eso, este movimiento se basa en buscar el equilibrio entre nuestro bienestar físico y emocional, proponiendo la aceptación de nuestras condiciones naturales. Se trata de la aceptación de nuestro cuerpo.

Body positivity vs. salud: ¿existe esa dicotomía?

Quienes atacan al movimiento sostienen que no puede normalizarse la obesidad; los acusan de hacer «apología» de la obesidad. Nada más lejos de la realidad. Generalmente, la obesidad va asociada a tallas grandes, pero lo contrario no es norma.

El cuerpo humano debe guardar proporcionalidad independientemente del tamaño, pues la falta de proporcionalidad también atenta contra la salud. Y, como ya se dijo, el body positivity busca un equilibrio entre la salud física y mental.

No se hace apología de la obesidad, pero tampoco se le estigmatiza hasta crear traumas en las personas que la sufren. Se trata de que las personas delgadas por naturaleza no se sientan avergonzadas de no tener un cuerpo musculoso o con curvas. A su vez, que las personas de contextura grande o que tiendan a la obesidad no se sientan cohibidas de mostrar su cuerpo. Y lo mismo con aceptar y mostrar otros posibles «defectos».

Body positivity vs salud

La delgada línea

Vale la pena aclarar que el movimiento por la aceptación de tu cuerpo no fomenta el descuido de tu salud. Además, esa percepción reduce el sentido del body positivity a la aceptación del uso de tallas grandes, cuando en realidad va mucho más allá.

Tal vez, esta percepción se debe al hecho de que el uso de tallas grandes está asociado a obesidad, que generalmente ocasiona problemas de salud. Por eso, es importante considerar esa delgada línea que separa la aceptación del descuido.

El problema surge cuando se pasa de un extremo al otro; cuando la aceptación da paso al descuido de la salud, de la apariencia e, incluso, del respeto hacia los demás. Tal vez, los dos últimos aspectos pueden considerarse más subjetivos, pero el efecto sobre la salud deja evidencias palpables y objetivas. El sobrepeso y la obesidad pueden llevar al desarrollo de enfermedades metabólicas, como la diabetes tipo II, o enfermedades cardiovasculares.

Ciertamente, la línea es muy delgada y frágil pues involucra no solo la salud física, sino también la salud mental. La aceptación del propio cuerpo, el manejo del rechazo, los convencionalismos, los prototipos de belleza, todos atentan contra el equilibrio emocional de una persona. Rechazamos la obesidad, pero también la extrema delgadez. Rechazamos los «defectos». Rechazamos la forma de ser de alguien si se desvía de lo «normal». Por eso, estamos en una tensión constante para no ser rechazados.

¿Negocio detrás de las tallas grandes?

 Mientras organizaciones como The Body Positive luchan para eliminar los estigmas que las diferencias crean, industrias como la de la moda aprovechan también este sentimiento. Un estudio publicado en la revista Obesity señala que el mercado de la moda para tallas grandes pudo contribuir a la normalización de la obesidad. El estudio, realizado en la University of East Anglia, señala que la normalización de las tallas grandes puede llevar a la subestimación del sobrepeso. Como conclusión, advierten que la percepción errónea del peso en Inglaterra puede ser debida a la visión promulgada por el body positivity.

Negocio detras de las tallas grandes

La estigmatización del sobrepeso, la obesidad y las tallas grandes causa serios estragos en la autoestima y en el equilibrio emocional de las personas. Sin embargo, normalizar estas características puede ocasionar riesgos serios para la salud. Ya la Organización Mundial de la Salud ha advertido sobre los riesgos de la obesidad en el futuro, que será una de las principales enfermedades tanto en niños como en adultos.

Más que una exaltación a los supuestos defectos, y principalmente a la obesidad, se debe buscar la aceptación. Rechazar estándares de belleza impuestos, pues pueden existir tantos ideales de belleza como personas. Cada ser humano es único, con sus particularidades, y no debería buscar parecerse a nadie más.

Lo que debe buscar es la satisfacción consigo mismo. No es fácil. Son muchos años de imposición de modelos de belleza y de códigos de conducta que son difíciles de erradicar de la psiquis colectiva. Sin embargo, debe hacerse hincapié también en la importancia de la salud física como parte de nuestra integridad como ser humano.