El amplio espectro de la diversidad sexual

El amplio espectro de la diversidad sexual

Hace 40 años, en una visita que realizó a Madrid, el médico francés Yves Pélicer declaraba para El País que la apertura y tolerancia hacia el otro podrían facilitar mucho la convivencia y mejorar las relaciones humanas. Señalaba que poder interpretar al otro era el primer paso para aceptarlo con sus diferencias, respetar la dignidad profunda de su individualidad y su forma diferente de vivir y existir. Recalcaba que un hombre debe producir su vida y su grupo social debe darle la posibilidad de producirla.

Se ha seleccionado este texto para darle inicio a este tema porque la diversidad sexual suele ser un punto que produce controversias sobre la aceptación del otro. Dentro de la diversidad que nos caracteriza como seres humanos existe la diversidad sexual, así como la diversidad de razas, edades, colores, tamaños, gustos, costumbres… Para resolver la controversia, lo aconsejable es informarnos sobre el amplio espectro de la diversidad sexual.

Dos términos importantes para entender la diversidad sexual

Sexo biológico

Es una definición objetiva, basada en las diferencias biológicas que existen entre macho y hembra. Cromosomas, glándulas, genitales y hormonas sexuales determinan biológicamente a un individuo macho y a uno hembra. Al nacer, se asigna un sexo de acuerdo a estas características.

En sentido estricto, no es correcto hablar de sexo masculino o femenino, pues estos epítetos van más allá de las descripciones biológicas, con implicaciones subjetivas. Así, según esta definición, existen dos sexos bien diferenciados. El sexo que caracteriza a las hembras, con dos cromosomas sexuales X y características morfológicas y fisiológicas de hembra. Y el sexo que caracteriza a los machos, con un cromosoma sexual X y uno Y y características morfológicas y fisiológicas de macho.

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Existe, además, una condición intermedia en la cual el individuo tiene características de ambos sexos, lo que se conoce como intersexualidad. Esta condición puede presentarse en los cromosomas, las hormonas, los genitales y/o en los caracteres sexuales secundarios. La intersexualidad se considera biológicamente como una variación del desarrollo sexual, y es una condición completamente natural en la diversidad sexual humana.

Existen diferentes causas de la intersexualidad que se manifiestan de diferentes formas en el fenotipo dependiendo de si existe o no relación con una variación en los genes. Incluso, pueden llegar a no manifestarse explícitamente y pasar inadvertidas, incluso, para la propia persona intersexual.

Género

La definición del género, no de su concepto, suele ser más subjetiva porque depende de aspectos socioculturales que establecen otras características, además de las meramente biológicas, para asignarlos.

Culturalmente, la asignación del género de una persona condiciona su rol en la sociedad, sus acciones, su aspecto físico y la expresión de su sexualidad. Existe, así, una definición operativa que señala que el género es «el conjunto de significados (masculinos y/o femeninos) contingentes, que los sexos asumen en una sociedad dada, en un tiempo histórico determinado».

Existen cánones subjetivos establecidos por cada sociedad y cultura para definir lo masculino y lo femenino. Esta determinación normativa de los géneros suele desplazarse más allá de lo meramente biológico, desconociendo, además, el componente subjetivo de cada persona.

Su rigidez se constituye en límites antinaturales que no reconoce la existencia de la diversidad sexual como variación que enriquece al ser humano.

El espectro de la diversidad sexual se amplía

La orientación sexual

De forma concreta, se refiere a la atracción afectiva, física, espiritual y erótica que siente una persona por otra, independientemente de su sexo. Se considera que la orientación sexual se define en la infancia tardía o en la pubertad.

En forma muy restrictiva, las orientaciones sexuales que se establecen son la heterosexualidad –atracción por individuos del otro sexo–, la homosexualidad –atracción por individuos del mismo sexo–, y la bisexualidad –atracción por personas de ambos sexos–.

Sin embargo, la llamada escala de Kinsey, basada en estudios sobre el comportamiento sexual humano, establece, más que estados puntuales, grados de orientación sexual.

Se identifican, así, individuos completamente heterosexuales e individuos completamente homosexuales, con una gradación intermedia. Además, se ha encontrado que la orientación sexual también puede cambiar a lo largo de la vida de la persona.

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La identidad de género

Se refiere al género con el cual se autoreconoce una persona, independientemente de sus características sexuales biológicas. La persona se identifica con las características que son propias de un género.

En este sentido, un individuos macho puede identificarse con las características masculinas y un individuo hembra con las características femeninas. Estas personas son conocidas como «cisgenéricas».

Pero también existen personas que se identifican con las características que son propias del otro género, por lo que se les denomina como «transgenéricas». De acuerdo con esta «clasificación», puede haber personas tanto cisgenéricas como transgenéricas homosexuales o heterosexuales.

En el caso de las personas transexuales se habla también de disforia de género, sobre todo cuando está asociada a una incomodidad con el cuerpo físico.

En muchos casos, la incomodidad viene dada por constructos sociales y culturales según los cuales existen sentimientos «propios» de cada género. Es por esto que muchas personas transgenéricas necesitan que haya «congruencia» entre su sexo y su género, de forma de «cumplir» con los cánones que dicta la sociedad.

En otros casos, simplemente, perciben que su cuerpo les es extraño y no se corresponde con sus sentimientos. Finalmente, existen personas transgénero sin mayores problemas con su físico. En los dos primeros casos, es frecuente que estas personas se sometan a tratamientos médicos –con medicamento y/o quirúrgicos– que les permitan alcanzar la armonía entre su cuerpo físico y su cuerpo emocional.

Como se ve, existe un continuo sexo/género que tiene implicaciones sobre la diversidad sexual existente en el ser humano. Además de las categorías biológicas ya señaladas que determinan el sexo, la diversidad sexual establece otras categorías basadas en el comportamiento y la identidad de la persona. En cualquier caso, cada vez se verifica más la complejidad de la sexualidad del ser humano, pues implica no solo componentes orgánicos, sino también emocionales, culturales e históricos que lo determinan como ser sexuado y social.